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Monday, April 27, 2009

¿Y el porvenir?

XV.

En América Latina ¿Qué sucede con la industria editorial y qué objetivos se persiguen?

En el año 2007 el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlac) y el Convenio Andrés Bello (CAB) establecen un objetivo general para que la industria editorial en América Latina sea fortalecida.

El Cerlac y el CAB comparten un aspecto en común: conseguir una sociedad lectora y crítica con la realidad que se vive; además, ambos organismos por medio de la cultura buscan una integración de los Estados que conforman América Latina, unión con la que no se cuenta en el presente.

Y para obtener esa interrelación nada mejor que el fomento a la lectura por medio de una industria editorial que se arriesgue a optar por nuevos caminos, de lo contrario países europeos como España seguirán exportando más de 10 veces lo que exporta, por ejemplo, México.

Por otro lado, las tecnologías de la información y la comunicación (TIC´S) obtienen un papel relevante en tanto que son esos nuevos medios para que la industria editorial se fortalezca en términos de producción, exportación, etcétera.

Sin embargo, sólo el 23 % de la población en América Latina que cuenta con Internet no es suficiente para que se dé un cambio en la industria editorial; recordar que el límite de una tecnología se da por el uso que le confiere una persona: las tecnologías por sí mismas no suscitan los cambios realmente importantes.

En consecuencia, es necesario que existan más opciones para entrar a la red, la competencia ayuda a los usuarios en tanto que los costos se abaratan por la cantidad de opciones. A mayor número de cierto producto más barato es y a menor cantidad el precio sube.

A todo esto, un futuro deseable, difícil mas no imposible, es que nuevos modos de producción se gesten, así pues las librerías también necesitan modificar sus ventas y adquisición de libros, donde las nuevas tecnologías van a ser relevantes.

Por último, se plantea que para el año 2020 los lectores aumenten, que el analfabetismo funcional e informacional sea erradicado, que los ciudadanos sean personas responsables, que la industria editorial en cada país sea un pilar de la cultura, etc.

Ya sea que los objetivos logren cumplirse o no, lo cierto es que el editor va a seguir siendo el eje central en la industria editorial y por ello debe manejar con gran facilidad las TIC´S.


“El Futuro del sector editorial en América Latina”, Richard Uribe y Robert Max Steenkist, portal de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, 2008, 8 p.

Wednesday, April 22, 2009

Unión

XIV.

Ya lleva más de media hora viendo la pantalla y todavía no quita la mirada de su celular.

Está sentado en la parada del camión y nada de lo que está en derredor parece importarle. En un determinado momento alza la vista y sin bajar los ojos para saber qué tecla apretar, apaga el móvil.

Estaba leyendo un libro en su teléfono, dice un señor, al instante en que señala a la persona que ahora sube al pesero.

Otras personas narran cómo antes de encender su celular, el joven comenzó a leer un periódico y luego un libro (éste sí impreso) y entonces, sin dar tiempo de conocer la trama del último, lo guardó y sacó su móvil. Lo demás es historia.


En "El futuro del libro" Umberto Eco da cuenta de un mundo donde las nuevas tecnologías no destruyen a las anteriores. Las razones de ese argumento son las siguientes:

Cada media sí modifica en cierta medida a los ya preexistentes; mas no los aniquila, porque cada uno cuenta con características que le son propias.

Eco ejemplifica que un libro tiene sus ventajas y desventajas al igual que la computadora. Esta última no es tan fácil de transportar. Incluso, si una pc se moja logra descomponerse, en cambio sin un libro se moja sólo obtiene un cambio en su constitución, pero no uno que lo transforme en un objeto sin utilidad.

Por otro lado, Eco dice que en el presente no existe la aldea global; en tal caso, si eso fuera cierto, la crisis económica y financiera no afectarìa a países como Alemania y Francia.
Otro ejemplo: nadie fuera de Londres concoería a Susan Boyle.

El autor de El nombre de la rosa también opina que lo visual no ha destruido a lo impreso. El ejemplo más claro está en el hecho con el que empieza este escrito. Las nuevas generaciones aún no olvidan del todo a los libros, periódicos, etcétera.

Cada nuevo avance en el ámbito que sea implica una modificación en lo ya existente: un texto se puede leer por partes ya sea en el móvil y después en el impreso, mas cada experiencia por sí misma es diferente y la actividad en su conjunto crea una nueva forma de leer; no es lo mismo oler un libro a simplemente mover las teclas de un teléfono para que cambie de página.

Además, los nuevos medios crean nuevas formas de comunicación; verbigracia, una crónica ya no es escrita como en el siglo antepasado. Sin embargo, sin las crónicas de hace años (aunque suene a perogrullo) no existirían las del presente.

El futuro no significa demolición de los media pasados, sino unión, conformación de redes. Y he ahí el error en el entorno de las relaciones políticas: una fuerza busca pulverizar a la otra, nunca piensan en un gobierno de unidad, donde más de uno obtenga el control total.



Umberto Eco, “El futuro del Libro”, en Revista Libros de México, 8 p.

Monday, April 6, 2009

Que la obra pulule en la boca de la gente

XIII.

A vender, sí, pero ¿Cómo? ¿Con qué plan? ¿A quiénes dar el texto? ¿Bajo qué condiciones? ¿Por qué a ellos y no a otros?

Ello tiene que ver con la promoción. Dar a conocer un escrito no es fácil, en tanto que no todas las obras son producto de personas reconocidas.

En consecuencia la editorial debe saber la forma para promocionar a su hijo, para presumirlo y, ¿qué mejor manera que diciendo: “este gran libro es genial porque bla... bla… bla…?"

Claro que quien dice ese “bla…” son personas especializadas, son críticos, son gente que saben de literatura u de otros temas, lo que conlleva que la sociedad haga caso a sus ideas.

Esas opiniones deben ir en el libro mismo; por lo regular se encuentran en la cuarta de forros. Otro plan para gritar al mundo sobre la relevancia de un libro es obsequiar ejemplares a profesores, a escuelas, etc.

Las presentaciones también sirven para que el escrito obtenga un comentario de una o de diversas personalidades que tienen un bagaje cultural sobre lo que dice la obra.

Por otro lado, anunciar, por ejemplo, una novela, antes de que salga, es un plan que puede rendir frutos, porque se crea una sensación de ansiedad en el público, quien desea que ya salga a la venta determinada título.

Un humano importante en la promoción es el vendedor, quien debe tener un gran poder de sugestión, con la finalidad de que el producto que vende sea comprado por una librería, una institución, etcétera.

Y para lograr que “alguien” desee adquirir una obra se necesitan de argumentos o de frases que lleguen a las emociones, es aquí cuando la publicidad impresa juega un papel importante.

Aclarar que la publicidad impresa también contiene envergadura por otras razones, verbigracia, el intentar que un mayor número de mujeres y hombres se acerquen a la lectura.

En otras instancias, es rescatable resaltar dónde va a publicarse un anuncio sobre “x” escrito, porque, no queda bien que se publicite un texto acerca de las bombas atómicas en una revista de vestidos de novias.

Incluso, a un tipo de personas no puede interesarles las bombas atómicas, pero sí otras temáticas, es aquí cuando entran las formas para conocer a un posible lector sobre algún tópico.

Para saber las preferencias de la gente es necesaria, entre otras herramientas, la investigación de mercado.

Una vez que se sabe quién es un receptor probable sobre un tópico, es entonces cuando se le intenta persuadir para que compre una obra. ¿Cómo se le intenta inducir?

Una forma es por medio de cupones, los cuales se envían a un público específico; a quien, por correo tradicional o electrónico, también se le manda infinidad de publicidad impresa.

Esa humanidad delimitada pueden ser directores de escuelas, funcionarios, bibliotecarios, maestros, entre otros.

Aparte de lo dicho, los carteles, en lugares muy concretos, son otra manera para promocionar un libro.

Las exposiciones son otra forma de presentar a la sociedad a un nuevo escrito y, por supuesto, la publicidad en sus diversas acepciones ayuda a que una nueva obra se dé a conocer.

Incluso, los premios de las empresas editoras, los banquetes y recepciones, las firmas de libros, las presentaciones en conjunto, son medidas para que el nombre de un texto comience a pulular entre la boca de la población.

¿Cómo vender¿A quién? ¿Con qué plan? ¿A quién regalar libros y a quién no? ¿Por qué? ¿Con quién asociarse? ¿Hacer exposiciones? ¿Dar banquetes?

Todo esto implica una labor llena de imaginación; una obra puede promocionarse de las mil formas que a una persona se le ocurran.


Referencia: Datus C. Smith: "9. Promoción: hacer que la gente desee comprar el libro", en: Guía para la publicación de libros, UdeG/ ASEDIES - México, 1991.

Friday, April 3, 2009

Vender

XII.

Hasta este punto se ha hecho mención al cómo crear un libro, por supuesto, éste no se va a vender por sí sólo, a menos que el autor sea en exceso reconocido.

El escrito no va a llegar a las manos del posible lector por intermediación de Merlín, para que una obra se venda se debe comercializar en función de clientes individuales, instituciones, vendedores al menudeo y mayoristas.

La editorial puede hacer llegar a usuarios individuales un libro por medio de promoción por correo, sistemas de distribución masiva, club de libros y sistemas de suscripción.

En el caso de las instituciones, una empresa editorial negocia algunas obras, que sean de acorde a las funciones de dicha organización, por ejemplo, a una escuela se les venden libros de texto.

Las ventas al menudeo tienen en mente a librerías, compañías de distribución masiva, clubes de libros y vendedores ambulantes. Por otro lado, los mayoristas son el nexo entre las editoriales y los vendedores.

Al crear un libro se plantean ciertos objetivos; dentro de ellos está la exportación, la que tropieza con ciertas problemáticas:

1.- Diferencias entre las lenguas, 2.- obstáculos políticos, que se une con 3.- censura, lo que implica un poco apoyo del gobierno a la editorial y ello entra en 4.- factores económicos, cuyas cuestiones también se centran en permisos de importación, costo de envío y su seguro, etc.

Para vender un libro es necesario hacerle promoción, así como conseguir pedidos y entregar los textos a tiempo, para que el cliente le dé su confianza a la empresa editorial.

Y esa creencia en una editorial también se gana si ésta tiene en cuenta el precio al público, el descuento, el crédito, la posibilidad de devolución, la promoción, los servicios y la calendarización.

El precio, casi siempre, es en función de los costos de producción, pero influyen otros factores, como la necesidad de un texto, la forma de comercialización, etc.

Descuento: Para establecerlo es necesario tener en mente que debe ser suficiente para empujar al comerciante a comprar un escrito y a todos los libreros se les tiene que dar un trato equitativo.

Devolución: Aquí entra el qué hacer con los libros que no se venden, así como los que son regresador por fallas en su aspecto físico.

Promoción: Para que un conjunto de ideas se venda debe darse a conocer.

Por "servicios" se entienden las entregas de obras a tiempo, su presentación agradable; cortesía de los empleados de librerías y de la propia industria editorial.

Calendarización: Un libro cuenta con su propia temporada en el año. Tal es el caso de un texto que hable acerca de determinada fecha histórica.

Para finalizar, el departamento de ventas debe trabajar en unión con otras áreas dentro de una institución editorial. Tal es el caso del espacio de contabilidad.

Los contadores, con su fría lógica matemática, pueden hacer que los responsables de las ventas planten sus pies en la Tierra. Por ello es necesario llegar a acuerdos y no generar conlfictos.

Además, con las ventas se pueden hacer estudios de mercado, para saber sobre el usuario potencial de un tipo de libro; incluso, desde la manufactura de un texto el vendedor entra a opinar, para determinar qué papel o técnica de impresión es la más apta económicamente.

En conclusión, las ventas de un libro son posibles por un trabajo en equipo de diversas ramas de una empresa editorial. Si en ella no hay unión entonces no tiene futuro.

Datus C. Smith: "8. La venta de libros", en: Guía para la publicación de libros, UdeG- ASEDIES/ México, 1991

De la impresión

XI.

La impresión. Este proceso se une con el trabajo editorial, desde el instante en que un proyecto debe ser tangible.
Los encargados de las imprentas, antes que nada, son industriales y en consecuencia su deber es manejar materias primas y tecnologìas que posibilitan la existencia de un libro.
Pero, esos conocimientos sobre papeles, técnicas de impresión y en resumen los límites y capacidades de una imprenta ¿En qué benefician al editor?
La respuesta es simple: para que éste tenga idea de cómo desarrollar un determinado libro; no todo el trabajo se lo va a dejar al impresor.
Aparte, para una imprenta, un cliente con el saber suficiente sobre diversas técnicas de encuadernación y de los procesos de impresión, es un usuario que sabe qué pedir.
Por ello se va a hablar de los procesos necesarios para realizar un libro: la composición, la impresión y la encuadernación.

La primera puede ser manual, donde el humano coloca los tipos sin ninguna mediación de otra persona o máquina y por ello para que un proyecto esté completo pasa mucho tiempo.
Otra forma de composición es el monotipo. En éste se usa una pieza de metal para cada letra.
También se cuenta con el linotipo, en el cual se plasma un renglón completo, lo que da por resultado un proceso más rápido que los anteriores; aunque, si en una línea existe un mínimo error debe modificarse en su totalidad.
Por otro lado, existen medios que no usan tipos metálicos, tal es el caso de la fotocomposición, que es un sistema, en el cual la imagen deseada se plasma en papel fotográfico.
El método actual, para la composición, es el desktop publishing. Èste trabaja con una pc y un programa especial, además de impresoras láser y procesos de impresión en offset.
En otras instancias, es importante hablar sobre las imágenes a color y en blanco y negro, que dan vida a los dibujos de línea y a las ilustraciones en tono continuo.
El paso siguiente en la creación del libro como tal es la impresión, lo que conlleva al papel y a la tinta. Aquí se puede hacer de forma directa o letterpress, o con la técnica "planográfica", que da cuenta de una placa plana donde está la tinta.
Además de los anteriores existen la "xerografía", que usa imágenes electrostáticas; la "serigrafía" que utiliza nylón, algodón, etcétera; y otras prensas especiales que usan alguno de los procesos a los que se ha hecho mención.
Después de la impresión sigue la encuadernación. Ello conlleva doblar y pegar páginas en sus respectivos espacios, incluso, aquí entra el cómo unir las hojas, para hacer que el libro no sea sólo un conjunto de hojas dispersas.
Los métodos para unir las cuartillas pueden ser estos: encuadernación americana, que implica un pegamento especial; encuadernación rústica, donde se combina la forma pasada con otra donde se cosen las hojas, entre otras.
Por otro lado, es relevante saber sobre la impresión de forros, para conocer cómo pasar una idea a un plano real. Eso también aplica en la elección del papel, ya que este último dice mucho sobre un libro.
En síntesis, un editor debe tener el saber suficiente sobre la impresión, para que llegue a la imprenta con un proyecto viable e innovador.

Referencia: Datus C. Smith: "7. Producción del libro: impresión y encuadernación", en: Guía para la publicación de libros, UdeG/ASEDIES-México, 1991.

Wednesday, March 25, 2009

El libro

X.

Un libro cuenta con ciertas características físicas esenciales:

. La cubierta o primera de forros, que por lo común se confunde con la portada. Aquí van datos como el nombre del autor, título, editorial, etcétera. Parte de esa información puede abreviarse.

. Retiración de portada o segunda de forros, donde en algunos casos se cuenta con la solapa, que incluye información general del autor y sus obras.

. Las páginas falsas. Éstas SÍ cuentan en la numeración. Son las páginas 1 y 2.

. Portadilla. Aquí se menciona el título del libro, en ocasiones abreviado.

. La Contraportada. En la mayoría de las veces va en blanco, ésta es la página 4.

. Portada. Ella va dentro del libro y se nombran los datos, sin abreviaturas, que van en la cubierta o primera de forros.

. La Página legal. Ésta cuenta con el ISBN, la fecha de publicación, el nombre y domicilio de la editorial y, por supuesto, la leyenda: "Impreso en México"

. Dedicatoria, ésta siempre debe de ir en cualquier libro.

. El índice general, que es igual al contenido; muchas veces, el índice se encuentra al final de una publicación.

. Texto: debe comenzar en página impar.

Por otro lado, un escrito no debe olvidar los apéndices, los anexos, los cuadros, el material gráfico, las notas y por supuesto la bibliografía, el glosario, los índices analíticos, de láminas y el índice general.

Otro elemento esencial es el colofón, en él se dan cuenta de los siguiente datos: nombre y dirección del impresor, fecha en que termina de imprimirse una obra y el número de ejemplares.

También un libro debe contar con la tercera de forros, que es igual a la retiración de contraportada, donde, por lo regular, no va nada o publicidad.

Por último, se cuenta con la cuarta de forros o contraportada. Ella evoca la síntesis del libro, las críticas hacia el mismo, etc. Y demás datos que hacen posible la génesis de una opinión en un lector.


En resumen, una publicación debe contener todos los elementos a los que se ha hecho mención, porque forman parte de lineamientos muy específicos, que posibilitan un acercamiento entre el lector y la industria editorial.

Referencia: Roberto Zavala Ruíz: “El libro por dentro y por fuera”, en: El libro y sus orillas, UNAM, México, 2003, p. 21-33, 51-62.

Sunday, March 15, 2009

Llamativo y no oneroso

IX.

Se ha hecho mención a diversos componentes de la industria editorial y por supuesto no puede faltar el trabajo del diseñador.
¿Quién es? ¿Cuál es su función? ¿Qué problemáticas se le presentan? Todas esas cuestiones se responden a continuación.

El diseñador es quien determina las características físicas de un libro y puede estar de tiempo completo dentro de una empresa, o bien tiene la posibilidad de ser un sujeto externo, e incluso de no ser un profesional en el ámbito, pero sí debe contar con un gran ingenio, combinado con originalidad y un saber acerca de las técnicas de impresión y lo que éstas conllevan.

Él también necesita tener presente el objetivo de un determinado texto, para darle una presentación adecuada. Además, es necesario que tenga en mente los costos de producción y por ende al público y su capacidad de compra.

Lo que es el tener un diseño de acorde a una temática y que sea artístico, hacer posible un libro legible para los lectores, dar cuenta de las posibilidades económicas del receptor como de la casa editora y llevar a cabo la mejor técnica de impresión con respecto a lo que se busca; esas son las actividades de un diseñador.

Asuntos:

El diseñador se enfrenta a diversos acontecimientos, entre ellos se mencionan éstos:

. Para conseguir el tamaño de un libro es necesario saber el número total de carácteres que están en un texto y conocer cuántos de ellos van a ir dentro de una cuartilla. Esto con el objetivo de llegar a la cantidad de hojas de las que va a constar un escrito.
Tampoco se deben olvidar los espacios de las gráficas, ilustraciones, portada, índice, etcétera. Lo anterior es relevante porque con base en ello se da con el costo de impresión de un producto: 500 cuartillas no valen el mismo precio que 250.

. El siguiente hecho es el tener un diseño artístico, legible y nítido. Ello a una baja tarifa para la editorial, lo que conlleva que sea asequible para el lector. Incluso, cualquier aspecto del diseño debe ser considerado en continua relación con otro elemento del mismo: para la letra es necesario tener en cuenta su figura, tamaño y la longitud de línea e interlínea.

. Los elementos gráficos dan más acción al diseñador, porque él debe realizar los mapas, tablas, cartas, etc. Y aparte tiene que darle lo siguiente al tipógrafo: las especificaciones básica de los dibujos, como son su color, posición, tamaño y la forma en que deben de ser impresos.

. Las portadas y los forros son otro conflicto que corresponde arreglar al diseñador; de él depende hacer una portada y un forro atractivo y que diga cuál es el tópico de un libro, para atrapar la atención de un posible comprador.

. Cuando se cuenta con los puntos anteriores es el instante en que se escogen los materiales y el equipo a utilizar y ¿Cómo se van a seleccionar si el diseñador no los conoce? Por eso es más que necesario que sí sepa de ellos y esté enterado de las innovaciones en el campo.

. Al igual que en el eje pasado, el diseñador debe reconocer los diversos procesos de impresión dentro de estas ramas:
- La tipografía: Ésta implica las técnicas con que son compuestas las palabras impresas: a máquina de escribir, por procesos fotográficos, por procesadores de palabras, manual o mecánicamente.

- La impresión: Aquí es relevante saber si el escrito va con ilustraciones o sin ellas, a colores o a blanco y negro. Esto con la meta de saber cuál proceso de impresión es el más adecuado para cada caso.

- El papel: Éste se elige de acorde al procedimiento para realizar la impresión.

- La encuadernación: Implica los aspectos comerciales, los costos de producción, el precio al público, la promoción, entre otras características. En esta parte el diseñador se adapta a la decisión a la que lleguen los demás: un texto con pasta dura, blanda o ambas.


En síntesis, el diseñador debe aprehender todo lo que pueda acerca de los procesos de impresión y de arte gráfico. Y en última instancia debe tener en mente que un buen diseño no tiene motivo para ser necesariamente oneroso.


Datus C. Smith: “6. Diseño del libro”, en: Guía para la publicación de libros, UdeG/ASEDIES-México, 1991.

Lenguaje y uno de sus expertos: el corrector

VIII.

El lenguaje, ese sistema por medio del cual los humanos se comunican entre sí, es un tema que da para infinidad de párrafos de tres, de cuatro, de cinco líneas. Sin embargo, este escrito sólo obtiene un enfoque: el de la industria editorial, el del corrector, el de reproducir el uso de una lengua para un público determinado, quien debe identificarse con lo que está inscrito dentro de un texto.
El corrector, como ya se ha hecho mención, tiene diversas tareas y entre ellas destaca el que debe ser un experto en todo lo que al lenguaje se refiere. Sin ese saber, el corrector no puede desempeñarse en su trabajo de forma adecuada.
¿Y cómo va a aprehender ese conocimiento? Por medio de los diccionarios, sí; de las enciclopedias, también; pero la principal fuente de saber está en el mundo, en las experiencias, en el observar el habla de la gente.
Lo anterior tiene un uso: ayuda al corrector para saber qué vocablo representa de forma más verosimíl una situación. Ello no implica realizar una modificación a una obra sin la autorización del autor, todo lo contrario, conlleva charlar y llegar a un punto de acuerdo, donde el "inventor" no sienta que alguien está transformando sus ideas. Es aquí donde se aprecia el carácter diplomático de un corrector: para lograr acuerdos con el literato.
¿Con qué argumentos un corrector puede contradecir a un escritor? Es en este eje donde entra el elemento cultural. Un corrector debe ser un lector voraz, atento y siempre pendiente de las posibilidades de cualquier lengua; verbigracia, el español cuenta con un gran número de morfemas para nombrar a una persona, un hecho, un detalle, etcétera.
La actividad del corrector conlleva una gran responsabilidad y un límite, el cual no siempre se presenta a simple vista, porque da cuenta de las posibilidades de una lengua: ¿hasta qué punto la creatividad debe estar por encima de las reglas gramaticales? ¿Cuándo es conveniente usar una palabra y no otra?
Así como las pasadas hay otras preguntas. Las respuestas no se dan por simples fórmulas, sino en una combinación de éstas con un instinto, donde éste se puede definir, en el caso del corrector, como el chispazo que le dice: ¡Aquí sí va esta letra y allá se puede modificar por esto y esto y esto..!
En síntesis, el corrector debe ser un maestro en el uso del lenguaje y para ello son de invaluable ayuda los diccionarios y las enciclopedias, pero estos últimos no dictan totalmente cómo se usa un término.
La sociedad es quien decreta la forma en que una expresión debe utilizarse: los cambios en una lengua se dan por la humanidad; el habla es el reflejo de las adecuaciones que un grupo realiza y la industria editorial, mas, sobre todo los narradores y otras élites deben saber cómo hacer que la gente obtenga un conocimiento extenso de un idioma.

Referencia: Silvia Peña-Alfaro, “De la corrección a la ultracorrección”, en: Libros de México, núm. 51, p.21-25.

Wednesday, March 11, 2009

El Corrector

VII.

"Ahí está el manuscrito ¡Ya quiero mi libro!".
Por mucho que un autor exprese una frase como la anterior, es necesaria una persona en el proceso de producción quien se encarga de revisar el texto y descubrir posibles errores dentro del mismo: el corrector.
Las fallas están dentro de las siguientes categorías: legilibilidad, unificación, gramática, claridad y estilo, veracidad de la información, propiedad y legalidad y algunos detalles de producción.

.La legilibilidad se refiere a que un texto se entienda sin necesidad de prestarle demasiada atención y si no es el caso, el corrector tiene todo el derecho de devolver el escrito a su dueño y pedirle que lo escriba de preferencia mecanografiado.

.La unificación remite a una total coherencia entre ideas bien expresadas; aquí entra la ortografía, la puntuación, las abreviaturas, las formas alternativas de una palabra y saber en qué ocasión usar cada una de ellas, la uniformidad entre tablas, gráficas y anotaciones de pie de página, etcétera.

.El corrector también tiene la responsabilidad de enmendar los fallos gramaticales, ¿y cómo se descubren? Con un amplio saber de diversos idiomas . Por otro lado, el estilo es otra característica a la que se le debe prestar atención y en el caso de textos de escritores de literatura es relevante tener una táctica para que ellos se den cuenta, casi por sí solos (algo muy difícil), de sus desaciertos. Es por lo anterior que un corrector debe ser un excelente diplomático.

.La veracidad de la información implica un gran bagaje cultural por parte del corrector, para que logre detectar pequeñas erratas de datos y / o hechos. Y si tiene duda de alguna afirmación es mejor indagar el contenido de la misma.

.La propiedad y legalidad tienen que ver con leyes y en general con el Derecho, tal es el caso de revisar la no violación a los derechos de autor de otros creadores o de empresas editoriales. Incluso, aunque una ley no esté vigente en un país se debe respetar a los demás competidores del mercado para que, verbigracia, la reputación de una industria no decaiga.

Y como en las demás ramas del proceso editorial, las actividades del corrector se pueden empalmar con las de algunos detalles de producción: tiene la responsabilidad de que el escrito esté cien por ciento completo, debe decirle al tipógrafo el tamaño y el tipo de letra, el espaciado, entre otras instrucciones.

Por último, cabe decir que el corrector usa como herramientas de trabajo, la imaginación, la inteligencia, el saber de diversos tópicos; lápices, tijeras, pegamento, libros de consulta, diccionarios, enciclopedias y otros medios de consulta también son necesarios.

En síntesis, el humano que exime las erratas del autor es uno con gran diplomacia, conocimiento acerca de las lenguas y de la cultura, un buen investigador, un mundo de ideas y sobre todo un sujeto cercano a un autor.

Sin el corrector un texto no pasa de ser ideas con varios errores, porque para un "creador" literario su obra siempre es perfecta, por ello es necesario un agente externo.

Datus C. Smith: “5. Corrección del manuscrito”, en: Guía para la publicación de libros, UdeG/ASEDIES-México, 1991.

Thursday, March 5, 2009

Del desarrollo editorial

VI.

Un humano eficiente en las relaciones personales y en las cuestiones administrativas y de finanzas; esa es la característica de un editor quien puede lograr el éxito. Y es que para que un texto se convierta en un libro debe pasar por un proceso de selección.
La selección implica una pregunta ¿Publicar o no un escrito? La respuesta depende de los objetivos de una empresa editorial y del olfato para saber si determinada propuesta va a generar ganancias. Por lo anterior, en ocasiones se contrata a consultores que son especialistas, quienes dan su punto de vista a la editorial y dan sugerencias de qué camino tomar: publicar o no.
En otra instancia, el editor es quien debe contar con un saber extenso de la literatura y de la cultura en general, para saber qué es lo que las instituciones rivales propalan y en función de ese conocimiento superarlas.
Si bien el editor es la persona con las manos sobre la rueda del proceso para la publicación de libros, también puede especializarse en determinada área: puede ser cultura, cuentos para niños, ciencia, etcétera. Y ello propicia una mayor organización en cada tópico que es del interés de la empresa.
Regresando un poco al tema de los consultores es necesario mencionar que su importancia radica en el hecho de que, la mayoría de las veces, son especialistas quienes dan "pistas" para publicar o no un texto, pero si se les contrata es porque se tiene una disposición para sí hacer con ciertas ideas un volumen.
Por otro lado, también a los departamentos de ventas y finanzas se les debe consultar, para saber qué tan positivo en términos económicos puede ser hacer de unos pensamientos un libro. Aquí también entra la mercadotecnia, porque se debe contar con un plan para reconocer si los ejemplares sí se van a vender.
Cada trabajador puede sugerir uno u otro texto y ¿Cómo se dan cuenta de cuál escrito es bueno? En gran medida ayudan los premios y las relaciones con los agentes literarios, quienes, trabajan para el autor no para una editorial.
En otras cuestiones es determinante que una empresa editorial cuente con una personalidad corporativa, esto significa que dé más importancia a determinados tópicos, ya que es mejor publicar más libros de un tema.
En lo anterior cuenta en demasía la visión del editor, su "olfato" para saber si determinado libro va a funcionar si se publica. Y además de los textos que se lanzan al mercado después de grandes deliberaciones, existen otras impresiones como son las series, los libros escolares y los de consulta, como diccionarios y enciclopedias, que dependen de otros factores: las necesidades en dependencias del gobierno, los tratos con escuelas, etcétera.
En conclusión, una editorial depende de la fama de sus productos para posicionarse en el medio y así lograr que los ciudadanos, y sobre todo, los autores se forjen una imagen benéfica de ella, para que así obtenga más posibilidades de seguir creciendo como empresa y por ende, publicar más y más escritos de calidad.

Datus C. Smith: "4.Desarrollo editorial: de la idea al libro", en Guía para la publicación de libros, UdeG/ASEDIES - México, 1991.

Sunday, March 1, 2009

De finanzas

V.

La industria editorial también implica ciertos aspectos económicos, dentro de los cuales entran éstos:

Los costos de la preparación editorial, la manufactura, la comercialización y distribución. En los primeros se les paga al autor, al traductor y a demás especialistas, por ejemplo, al dibujante. En el siguiente entra el depósito a la imprenta y lo que ella conlleva y en el último se les da el dinero a los publicitas y promotores.
Ese gasto que realizan los editores se dividen en los automáticamente variables y en los no variables, donde los primeros tienen en cuenta los pagos por derecho de autor, a la imprenta, a los materiales que se usan y al almacenamiento, que en muchos casos es el factor por el cual se dan casi regalados algunos materiales, pues su venta a precios risibles resulta en un mayor beneficio que el de seguir guardándolos.
En los costos que no varían entran la preparación editorial, la composición de originales, los costos de promoción y los costos generales. Por ejemplo, el costo de la tipografía no se altera, así se pretenda tener impresos cientos o miles de libros.
Con respecto a los ingresos que obtiene la industria editorial se pueden dividir en los precios al público, en la cantidad de ejemplares vendidos, en los descuentos a librerías y a otros clientes y en los costos eventuales de comercialización.
En síntesis, la cuestión de los ingresos y costos de una empresa editorial se determina por varios factores físicos y sobre todo por cuestiones numéricas, de las cuales se hacen cargo los contadores, pero no por eso no se deben saber. Al fin y al cabo, la "industria" del libro se mueve dentro de un sistema de mercado, donde se dan pérdidas y beneficios dependiendo de qué cantidad de información tenga un humano respecto a las finanzas.

Datus C. Smith. "3. Aspectos financieros", en: Guía para la publicación de libros, UdeG/ASEDIES - México, 1991.

Sunday, February 22, 2009

Primer paso

IV.

En El Universal Carlos Monsiváis muestra un panorama ciertamente apocalíptico sobre el 2012, que tiene su origen en la realidad y más que nada en las declaraciones del Secretario de Economía, Gerardo Ruíz Mateos, sobre un presidente narco.
Monsiváis, en su lucubración, habla sobre cuatro Estados y de un ciudadano confuso y lleno de contradicciones.

La columna deja ver un futuro sin futuro, un porvenir sin nada, donde incluso los representantes se tapan la cara para que no los reconozcan al dejar dar juramento a un sujeto proveniente de quién sabe qué facción del narco.
Lo anterior, si bien es ficción, retrata un miedo latente en la población: el miedo al fracaso y sobre todo un miedo a la inacción disfrazada de acción continua sobre las mismas bases ¿Eso qué significa? Un repetir lo que siempre se hace: votar por votar, que se puede traducir en vivir por vivir.
Los políticos ven por ellos mismos y en nada se preocupan por los demás, llámense ciudadanos, éstos, a su vez, en raras ocasiones amplían sus objetivos para el beneficio de un conjunto: es un círculo vicioso donde la culpa recae en cada sujeto.
Incluso ya es un lugar común decir que el cambio inicia con uno, pero así es; se sabe mas no se actúa.


Si la lectura no está en la agenda de los representantes es por su falta de voluntad, es más, por su falta de amor propio ¿Y quién dice que los Otros deben de ser así? Nadie, es por ello que la ciudadanía debe ser autodidacta, si en serio desea modificar su situación.
En el presente el mundo pasa por un momento donde la montaña se hace más grande y quien llegue más rápido es quien puede conseguir mayores posibilidades de ser una nación estable. En México ni siquiera se cuenta con los arneses adecuados, porque los fabricantes (poderes políticos y fácticos) ven por sí mismos y se pelean por ver quién de ellos llega en primer lugar a la cima.
A los representantes no les importa la industria editorial, que en primera instancia, es una industria y por tanto requiere de ingresos para su crecimiento. Dentro de ella entran el autor, editor, impresor, vendedor y por supuesto el lector.
Cada uno de ellos forma parte del proceso por el cual un libro aparece; sus relaciones tienen un plano teórico, que no siempre se ajusta a las actividades que realizan en la práctica. Además, existen sugerencias para desarrollar una industria editorial en tanto que cada país existe con sus propio contexto político, económico y cultural.
Por supuesto, ese último está íntimamente en conexión con la lectura y con la educación. Volviendo a la empresa editorial ésta debe contar, antes que nada, con un público meta, porque sin él ¿Cómo va a desarrollarse?

Todo comienza con un autor dispuesto a propalar su conocimiento, debe quedar claro que éste puede ser un grupo, no sólo una persona y desde el momento en que da un bien a la sociedad debe recibir de ella algo a cambio. También, es relevante concebir al autor como a un inventor quien depende de los demás y éstos de él.
Por su parte, el impresor es el fabricante del libro, quien supuestamente no juega un rol importante en el contenido del texto y su aportación va más encaminada hacia la composición tipográfica, los colores, saber qué papel es el adecuado, a la encuadernación, e incluso es de él y del editor la responsabilidad de corregir los errores del escritor.
En cuanto al vendedor se menciona que compra los libros a un precio menor al que los vende; recibe "el invento" de manos del editor y debe hacer promociones para lograr una buena venta.
Y el editor es quien está en todo el proceso de producción, es quien trabaja con las actrividades que le son propias y en otras donde comparte su labor con los demás factores, ya sea con el vendedor, el impresor, etc.
Aportar dinero, contratar dibujantes y a otros especialistas, turnar el texto a la imprenta y supervisar la actividad, distribuir los libros, así como conseguir formas de conseguir y desarrollar un manuscrito y la preparación del mismo, contar con un buen diseño y saber sobre las ventas y el mercadeo, por ejemplo, lograr promociones de largo alcance, son algunas de las misiones del editor, quien en síntesis, en un comunicador que debe usar todos los media posibles.
Además, un editor debe ser una persona en busca de la continua experimentación: quien no arriesga no gana; aunque es importante saber cómo arriesgarse.


La industria editorial es una espiral donde son relevantes los lectores, autores, vendedores, impresores y los editores, quienes en última instancia comparten un objetivo: propagar el saber para obtener una sociedad de ciudadanos capaces de discernir y lograr un debate en el cual se llegue a acciones convergentes y cuando eso sea posible, entonces el futurismo de Monsiváis puede quedar en palabras y no en una bola de cristal con una exactitud mayor al 50%.

Según una hipótesis, una acción que se realiza constantemente conlleva que se transforme en un movimiento de fácil alcance para las generaciones futuras ¿O acaso los niños no aprenden más rápido que sus padres a usar una computadora?

Por supuesto, todo empieza con una labor, con un primer paso: creer en uno mismo y actuar de acorde a ese pensamiento.

Smith, Jr. Datus C. Guía para la publicación de libros. Asociación de Editoriales de Instituciones de Educación Superior de México. Guadalajara, 1991.


Tuesday, February 17, 2009

Actuar

III.


Los media no se sustituyen entre sí; la aparición de uno no implica que otro desaparezca. La falsa dicotomía entre dar preferencia a lo analógico o a lo digital parte de una premisa errónea que dice: un medio masivo de comunicación elimina a otro. Ello implica dar un peso demasiado grande a un producto humano.

Ese último punto se olvida y también no se tiene en cuenta que los media, como ya se ha hecho mención en más de una vez, dependen del uso que la gente les den. Además, por ejemplo, la Internet no va a evolucionar en tanto no se conozcan todas sus potencialidad. La red no sólo implica el messenger y el correo, es mucho más.

Se realiza un avance al reconocer la importancia de la actividad humana para la modificación o progreso de los paradigmas dominantes. El problema es que la humanidad, en general, le da una relevancia demasiado alta al medio. Por lo anterior, en las asignaturas que llevan los niños en la primaria no se le da la envergadura necesaria al cómo usar los media.

Y es que por las nuevas tecnologías se deben desarrollar formas de aprendizaje que den cuenta de las implicaciones de la world wide web y de todo lo que ello implica. Además, lo digital necesita complementarse con lo anlógico; esas plataformas no están peleadas, eso debe entenderse, porque es un punto fundamental.

Una vez que se comprenda el argumento anterior es cuando la gente hará que los media se desarrollen y la atención se enfocará a elementos como la conjunción entre la enseñanza actual y otra más enfocada hacia el uso y posibilidades de las nuevas tecnologías de la información y comunicación.

¿En qué consisten esas posibilidades? En la instantaneidad, en la no limitación espacio - temporal al momento de interactuar con un Otro, a la hipertextualidad(cuya característica principal es el presente o el futuro), al contar con nuevos códigos para expresar ideas, al autodidactismo.

Si el habla es elemental para la construcción de sociedades, la repartición de tareas, etc. ¿Qué no se puede obtener con un manejo adecuado y profesional de las TIC? Antes de seguir, ¿qué es un manejo profesional? Es el saber las limitaciones reales de un media y no las impuestas por la mayoría; el corrector ortográfico tiene limites, mas si se combina con saberes sobre gramática se pueden crear textos impresionantes.

Todo lo anterior se sustenta en que la mayoría de la gente tiene acceso a lo digital y en México eso no es cierto, por lo mismo, se plantea el apagón analógico en las telecomunicaciones hasta dentro de muchos, muchos años, cuando en EE UU ya tiene lugar.

Y aquí entra un factor clave. Debe haber, pero ya, proyectos para que la mayoría de la población sepa cómo usar las TIC´s, pero como a los políticos les interesan más los votos, por ello hablan y no actúan, se comprometen y no avanzan ¿Hasta cuándo la tercera cadena en televisión? ¿Y la cuarta? ¿Y la quinta? ¿Hasta cuándo los medios públicos?

Analógico y digital son dos conceptos no excluyentes.

Personas y tecnologías, las primeras no dependen de las segundas.

Actuar humano que tome en cuenta a las dos palabras iniciales del párrafo pasado como un sistema en continua relación. Eso hace falta.

Cassany, Daniel, "De lo analógico a lo digital. El futuro de la enseñanza de la composición", en Lectura y Vida, junio de 2000, p.p. 2 - 11.

Sunday, February 15, 2009

Sin histeria

II.

Giovanni Sartori en su libro Homo – videns. La sociedad teledirigida desarrolla varias ideas con base en la premisa siguiente: la tecnología, sobre todo la televisión, cambia totalmente el pensar y actuar humano.

Cada medio masivo de comunicación sí modifica a sus beneficiarios, en tanto el uso que éstos le den. El media por sí sólo no altera de forma instantánea a las personas, por ello aún existe, verbigracia, el teléfono.

Desde la imprenta la gente comienza a usar otras formas para comunicarse: la oralidad pierde su espacio central. Y para Sartori ello conlleva un progreso en tanto que cada invento da una mayor significancia a la gente.

Aquí es cuando llega la televisión y ésta con su tiranía de la imagen real aleja al receptor, porque vive un suceso, pero no lo siente y ello profundiza una ausencia de otredad, que conlleva un espacio silente entre los hombres y mujeres.

Si bien lo anterior es cierto no por ello el humano se convierte en un mero receptor. En tanto el público siempre está inmerso en un contexto determinado su capacidad para asimilar "algo" está presente.

Dice Sartori que la televisión no acerca y no propicia interacción alguna; la acción recíproca se desvanece en el espacio de las ondas radioelectromagnéticas. Sin embargo, sí hay respuesta por parte de quien ve, por ejemplo, Drake y Josh, desde el instante en que decide cambiar de canal.

La pantalla chica quizá sí enseña a los infantes, mas no es la única: también cuenta lo que el teórico italiano llama la “escuela aburrida”, la familia, los amigos, incluso hoy en día, de la Internet se aprehende.

Por otro lado, el florentino coloca a la televisión en el nicho correcto. Ésta conlleva una alteración en el actuar de los media para con sus públicos; los noticiarios televisivos no explican, sólo dan hechos que parecen, pero no están aislados entre sí.

La imagen no implica un pensar, se muestran guerras y no su razón de ser. Los niños prefieren ver esos productos a leer un libro, porque sus padres también lo hacen y porque las políticas públicas no se preocupan por reglamentaciones o leyes que tomen en cuenta a la televisión pública y comunitaria; sólo se piensa en concesiones para los magnates.

Aquí es cuando se muestra un vínculo que Sartori olvida. La televisión, como ya se ha hecho mención, por sí misma no es un aparato del demonio: depende del uso que el público le dé y lo mismo acontece con cualquier otro media.

¿Lo anterior significa que el Estado debe y es el único capaz de implementar medidas para regular el espacio radioelectromagnético? Sí y no. Sí, porque es su función el velar por sus ciudadanos y no, puesto que también depende de las personas el realizar movimientos para que el poder los tome en cuenta.

En los tiempos actuales únicamente no es cuestión de tener un Estado fuerte o de empresas planetarias o de contar con sociedades activas o inértes. Todo ello se debe unir, complementar, no sólo uno de esos factores debe funcionar por sí solo y ¿Por qué medio se pueden unir los tres grandes elementos para hacer del mundo uno sólido?

La Internet se perfila como el espacio idóneo para que los humanos, en general, alcancen a dirimir sus diferencias; empero, esa realidad parece lejana: aún los consorcios acaparan a la red de redes.

En síntesis, la televisión sí cambia el comportamiento humano por la forma en que éste la usa, además, la imagen acapara un lugar central no sólo por el media, sino, porque los humanos, que deciden por los demás , por ejemplo, políticos y empresarios, así lo quieren ¿Por qué? No les interesa contar con una sociedad de ciudadanos, capaces de realizar críticas y propuestas.

¿Qué pasa con los infantes? ¿Serán unos niños de por vida? Ello depende del contexto dentro del cual se desenvuelvan y ahí entra la importancia de la familia y sobre todo de los padres. No obstante, los esfuerzos por realizar una televisión educativa y divertida son admirables: ¿Quién no recuerda Plaza Sésamo o quién no conoce a Dora la Exploradora?

El hecho de contar con generaciones más visuales no tiene por qué conllevar una histeria total; esa característica puede usarse para buscar e implementar nuevos paradigmas en la enseñanza, en la política y en el ámbito cultural.


Sartori, Giovanni. Homo videns. La sociedad teledirigida. ED. Taurus. Madrid, 1998.

Friday, February 13, 2009

Abre la puerta

I.

La educación. Ella es uno de los pilares de una sociedad. Si un niño sólo lee porque es su tarea, entonces, el Sistema, llámese Estado, contiene elementos inservibles, inocuos para crear un círculo de Ciudadanos (sí, con mayúsculas).
Carlos Monsiváis en su texto, Elogio (innecesario) de los libros, disecciona la situación de la industria editorial y lo que ésta conlleva, por ejemplo, a los lectores, autores, etc. para llegar a un punto verídico: la lectura conlleva pasión, descubrimiento y saltos cuánticos a otras realidades.
El metro de la ciudad de México traga y escupe personas en cada estación y a cada instante. En este contexto pocos o casi nadie lee. Y quizá no es porque no quieran, sino ¿Cómo hacerlo cuando la situación no lo permite?
Si bien la lectura implica campañas de difusión, un mayor apoyo a la literatura y a la enseñanza, también conlleva cambios en la infraestructura física y mental. La segunda se refiere al papel que juegan las familias, las escuelas y los media con respecto al aprendizaje del público, no audiencia.
¿Por qué no audiencia? Ese término evoca a un porcentaje, a números. Por otro lado, públicos remite a sujetos capaces de usar su cerebro. Las grandes empresas piensan en los primeros, no en los segundos y por ello dentro de las mismas no se difunden, en cada corte comercial, actividades culturales.
Monsiváis, en su elogio, no se olvida de quiénes son los que agitan los huevos: EE UU. Ese país impone. En síntesis, los estadounidenses llevan su paradigma a todo el planeta, incluso a lugares donde no es viable aplicarlo.
Uno de esos espacios, que no cuenta con la posibilidad de implementar de forma eficiente aquel modelo, es México. ¿A qué se refiere el adjetivo eficiente? A resultados claros, por ejemplo, a lectores apasionados, no a simples máquinas que padecen de obesidad de información y no de gula analítica.
Lo peor es cómo los Best – Sellers, las guías de auto ayuda y de superación personal florecen en un campo cuyas semillas no maduran, en parte, por las políticas del medievo en la educación: ¿A quién se le ocurre pugnar por implementar en las escuelas públicas la teoría creacionista? ¡Sí, a la Secretaría de Educación Pública (SEP)! Bien, Josefina, bien.
Sin dinero, ideas ni ganas, la industria editorial en México no avanza y se mantiene estática. Los lectores no llegan, porque estos no existen y no existen gracias a la familia, a la educación, a los media, a los magnates, al poder político.
Al Ejecutivo no le conviene una sociedad de Ciudadanos, quienes practiquen la crítica y den opciones. En este país, donde el cambio de partido no da como resultado una modificación de paradigma, la gente de a pie, en su mayoría, vive muerta.
Los empresarios, los consorcios, los tres poderes, los sindicatos, todos ellos atentan contra la inteligencia del pueblo, mas éste no reacciona, éste debe cumplir con sus derechos y obligaciones, para así transmitir nuevas ideas a los infantes.
El maestro no tiene dinero y no transmite pasión a sus estudiantes, dice Monsiváis, porque no vive como él quisiera. Si los adultos están cansados, de los jóvenes es la responsabilidad para buscar nuevos senderos.
La tecnología es parte de ese ver hacia otros caminos, para llevar al mundo, en general, a nuevos resultados. Para Monsiváis un problema en la falta de lectura radica en la iconografía. Ello puede ser cierto, mas no por tal motivo se debe satanizar a las TIC.
Los niños de hoy en día sí son más visuales y esa característica se debe explotar para transmitir a los infantes una gran pasión por la lectura: los sitios web con más visitas siempre son los más dinámicos, en los que confluye el texto, sonido y video.
La modificación en la actitud implica un cambio de pensamiento. La familia quizá no tenga todo el día para convivir con los niños, pero tiene algunos instantes. Dentro de esos minutos es necesario propalar algo más que violencia a los Ciudadanos del mañana.
El círculo: trabajo sólo por dinero, llego enojado, maltrato a mis seres cercanos, quienes aprenden a maltratar y a ser simples muertos con vida debe erradicarse.
Y todo comienza con una convicción, cuyo origen está en dos preguntas: ¿Qué país, qué futuro deseo? ¿Uno donde los barones del dinero sean los amos de cada decisión o donde los políticos vivan como reyes y no le rindan cuentas a nadie o uno que practique la toma de decisiones por medio del análisis y de la crítica?
La lectura abre mundos y reflexiones. ¿Quieres el cuarto obscuro o prefieres abrir la puerta?

Bibliografía.
Monsiváis, Carlos. Elogio (innecesario) de los libros. Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. 2004.